En una performance review en Mercado Libre, una persona de mi equipo me devolvió una palabra: equilibrio.
Yo les había pedido, como pre-work, que me dieran feedback sobre cómo los había acompañado. Esa persona no solo se tomó el tiempo de pensarlo: armó un Figjam con mis fortalezas y mis áreas de mejora. Y en el medio apareció esa palabra.
Me contó que al principio le sorprendía que yo no estuviera en algunas reuniones, o que me bajara de otras para atender algo personal. Pero que rápido notó tres cosas: nunca perdí visibilidad, el equipo se seguía sintiendo apoyado y, como equipo, habían ganado autonomía.
Entre nos: a mí me costó mucho al principio. Pero aprendí que las prioridades siempre tienen que estar por delante.
Con el tiempo leo esa escena de otra forma. Lo que mi equipo ganó en las reuniones donde yo no estaba no fue más trabajo. Fue la posibilidad de decidir sin esperar a que yo volviera.
La tarea vuelve
Cuando delegás una tarea pero te quedás con la decisión, la tarea vuelve. Vuelve como una pregunta, como una aprobación pendiente, como una reunión que no puede arrancar sin vos.
El equipo ejecuta, pero espera. Y vos sentís que delegaste, porque la lista de pendientes ya no es tuya. Pero el cuello de botella sigue exactamente en el mismo lugar: en vos.
Por eso digo que delegar no es soltar tareas. Es soltar decisiones.
Por qué cuesta más soltar una decisión
Una tarea se puede revisar después. Una decisión que soltaste, no del todo. Tenés que aceptar que alguien va a elegir distinto de lo que habrías elegido vos, y que eso no siempre es un error.
A mí me ayudó confiar en el criterio de mi equipo. Siempre elegí rodearme de personas con conocimientos distintos a los míos, y en esas reuniones, que no eran de decisiones core, tenían la capacidad profesional para decidir.
Cómo elegir qué decisiones soltar
Antes de repartir tareas, vale la pena preguntarse qué decisiones viajan con ellas. Cuáles soltás de verdad, cuáles te quedás y por qué.
No se trata de soltar todo. Se trata de elegir qué soltar, decirlo en voz alta y bancar lo que el equipo decida.
Si hoy te bajaras de una reunión, ¿qué decisión se quedaría esperando a que vuelvas?