Le pedí a una IA que me convenciera de que en dos años va a decidir mejor que cualquier PM. Le gané con un solo argumento.
Fue un ejercicio de abogado del diablo. Yo le pedí que defendiera esa tesis con todo y yo la discutía. No le discutí la información: es muy probable que, en muchos casos, tenga más y mejor que nosotros. Le discutí otra cosa.
La responsabilidad.
Decidir es hacerse cargo
Una organización no necesita solo decisiones correctas. Necesita a alguien que responda por ellas. Alguien que le explique al directorio por qué se eligió ese camino, que dé la cara ante el cliente y que pague el costo si sale mal.
Y un equipo ejecuta distinto una decisión cuando sabe que alguien la sostiene.
No es una idea nueva. En una capacitación interna de IBM de 1979 ya lo decían: una computadora nunca puede rendir cuentas, por lo tanto nunca debe tomar una decisión de gestión.
El debate terminó en una frase que me sigo repitiendo: la IA puede tener mejor información. El humano tiene algo que perder.
Antes de poner IA a decidir
Para un CEO o un founder, la pregunta no es si usar IA. La pregunta es qué decisiones le vas a pedir que tome, y quién va a responder por ellas.
Que nos devuelva mejor información, y que la decisión siga teniendo a alguien detrás.
En tu empresa, ¿quién responde por las decisiones que ya le estás pidiendo a la IA?